Casa Duna
Este proyecto nace como un ejercicio de contraste entre luz, textura y naturaleza. La volumetría sobria se combina con muros de piedra que aportan carácter y arraigo, mientras la iluminación arquitectónica transforma el espacio al caer la noche.
El patio central se convierte en el corazón del proyecto: un espacio íntimo donde el agua, la vegetación y la arquitectura dialogan para generar frescura y calma. La alberca no solo refresca el ambiente, sino que refleja la luz y amplifica la sensación de amplitud.
La escalera iluminada, ligera y flotante, conecta niveles sin interrumpir la experiencia espacial, aportando ritmo y profundidad. Cada elemento fue pensado para responder al clima cálido, favoreciendo ventilación natural, sombra estratégica y materiales que envejecen con dignidad.
Más que una vivienda, es un espacio que se transforma con la luz del día y revela su carácter al anochecer.








